La Sabiduría mística no desaparece, queda grabada en el éter esperando al nuevo ser que se alimentará de sus misterios y volverá a fortalecer los conocimientos, con rosas nuevas y aromas diferentes, pero conservando la esencia de los primeros maestros, con la misma energía y frecuencia, porque toda energía tiene su frecuencia.
LUISA ALVARADO
